Cortes, arañazos, mordeduras, abscesos, úlceras cutáneas, lesiones de la cavidad oral u otras heridas que no mejoran de forma progresiva, se reabren, secretan material, huelen mal o se asocian a dolor, fiebre, decaimiento, pérdida de peso o menor apetito requieren una valoración veterinaria rápida.
El retraso en la cicatrización puede depender de infecciones locales, cuerpos extraños, trauma persistente, enfermedades dentales, trastornos metabólicos, neoplasias o alteraciones del sistema inmunitario. Ante factores de riesgo o signos clínicos compatibles, el veterinario puede solicitar hemograma, perfil bioquímico y pruebas dirigidas para infecciones transmisibles entre gatos, incluidas FeLV y FIV.
No utilices la expresión genérica «enfermedades de transmisión sexual»: en gatos es más correcto hablar de infecciones transmisibles entre gatos y especificar que FIV se transmite sobre todo por mordeduras profundas, mientras que FeLV suele requerir contactos estrechos y prolongados. No administres antibióticos, corticoides ni desinfectantes destinados a uso humano sin prescripción veterinaria.